jueves, 15 de marzo de 2012

Energías alternativas en La Isla Graciosa

La consejera de Empleo, Industria y Comercio del Gobierno de Canarias, Margarita Ramos, ha anunciado este miércoles que su Departamento, a través del Instituto Tecnológico de Canarias y en colaboración con Endesa, trabaja en la confección de un convenio que permita implementar el uso de las energías renovables en La Graciosa y, en la medida de las posibilidades técnicas y reales, lograr el 100 por cien de autosuficiencia energética.

 




Ramos ha informado durante su intervención en la Comisión de Industria, Comercio y Consumo del Parlamento de Canarias de que se busca con esta iniciativa innovadora paliar la dependencia energética de la isla al tiempo que apostar por la sostenibilidad. "Se persigue desarrollar una solución de suministro energético limpio para La Graciosa, a través del estudio de una Microrred que disponga de inteligencia en los dispositivos de generación distribuida, almacenamiento energético, gestión activa y pasiva de la demanda, sistema fiable de predicción eólica y solar, equipos de medidas inteligentes (smart-mettering), vehículo eléctrico, etc., y todo aquello que permita de forma viable y eficiente lograr la auto sostenibilidad de la isla de La Graciosa", ha resumido.






"Trabajamos para mejorar la calidad y sostenibilidad en el Archipiélago", ha defendido Ramos quien además ha señalado que ya se están realizando los estudios necesarios para determinar el potencial de energías renovables en la isla, los análisis preliminares para determinar posibles escenarios de operación de la microrred de La Graciosa, así como un anteproyecto de la microrred inteligente. En este marco se encuadra la apuesta por implantar la utilización del vehículo eléctrico en la isla.



 

martes, 13 de marzo de 2012

8 de marzo, Día de la Mujer 2012 (y todos los demás del año, también)



Este es mi particular homenaje a las mujeres. Es una entrevista que hace mucho tiempo me apetecía hacer. Cirila Páez representa a las mujeres de La Graciosa, una pequeña isla al Norte de Lanzarote. A ella, en particular, le doy las gracias por concederme esta oportunidad, y a todas las féminas que ella representa, mi más sincera y rendida  admiración y respeto...
  

“Subíamos el Risco aún de noche, descalzas, con una cesta de pescado en la cabeza…”

Se llama Cirila y pertenece a una de la últimas cuadrillas de mujeres que cada día iban desde La Graciosa a Máguez y Haría a vender lo que pescaban los hombres y volvían con otros víveres


Se llama Cirila Páez Betancort. Es de La Graciosa y hace poco cumplió 79 años. Pertenece a la última generación de aquellas mujeres de encomiable entereza y resistencia que cada día subían y bajaban el Risco de Famara para vender, tierra adentro, el pescado que sus hombres traían a casa. Iban sólo mujeres, en grupos de unas diez a quince, de distintas edades. Hoy quedan pocas de aquellas mujeres. Algunas son familia y las demás, vecinas. Que en La Graciosa es casi lo mismo.     


“Yo tenía 12 años, tal vez menos, la primera vez que fui. Recuerdo que me pagaban 75 céntimos de peseta cuando subía, e iba sólo si había pescado para vender. Había chicas y mujeres que iban todos los días. Nunca descansaban… A ellas les pagaban dos o tres pesetas –a groso modo calcula Cirila que serían como tres euros de hoy, una miseria- y las madres cuando regresaban, tenían que ocuparse de la casa, de la comida, de la ropa, de los niños, del marido…”

“Íbamos descalzas. Llevábamos las alpargatas en una bolsita de tela y nos calzábamos para entrar en la población. Subíamos cuando aún era de noche, a la luz de la luna. Los hombres nos dejaban en la playa de Bajo el Risco y se iban a por el guelde para luego pescar. Cargábamos sobre la cabeza cestas de palma con el pescado que ellos trajeron el día anterior. Lo vendíamos en Ye, en Máguez y en Haría, y con parte de ese dinero comprábamos papas, arroz, azúcar, fideos, gofio… Al caer la tarde volvíamos. Bajábamos el Risco y regresábamos con los hombres a La Graciosa, en sus barquillas”.


“Creo que fue a principios de los años 50 –recuerda Cirila- la última vez que fui. Tenía 17 años y caí enferma de tuberculosis. Me curé en el Hospital Insular, en Arrecife”. Reconoce que se emociona cuando se juntan entre ellas algunas de esas auténticas mujeres de hierro y les cuentan a sus nietos sobre la dureza de aquéllos días…


“Antes de salir las madres nos daban yemas con vino y un poco de gofio, era como una de esas bebidas energéticas que toman los chicos de ahora –ríe- y con eso teníamos que tirar casi todo el día…” También ha recuerdos de auténtico dramatismo… “Me recuerdo a mí misma más de dos y tres veces llorando porque no podía caminar más. Teníamos los pies ensangrentados  de andar sobre las piedras y el picón… Nos echábamos un puñado de tierra para que cicatrizaran las heridas, y si nos hacíamos un corte, usábamos pimentón. Entonces servía, porque además era lo que había…”


A pesar de ser un trabajo tan duro y terrible, correspondía sólo a las mujeres… “Sí, claro… Los hombres no eran capaces de llevar como nosotras una cesta en la cabeza. Ellos lo harían en un saco al hombro y así el pescado se estropea. Además, los niños iban a la escuela… Nosotras también, pero cuando había que vender pescado, tocaba subir el Risco para ayudar a la familia. Fueron años de mucha hambre, mucha necesidad. Afortunadas si conseguíamos o alguien nos daba un puñito de gofio…”, afirma con ternura esta auténtica mujer de hierro. 

¿Petróleo o no petróleo?: Esa es la cuestión…


Desde este blog, nos hacemos eco del correo que nos han enviado y lo publicamos. No incitamos a nadie a que asista o deje de asistir a la manifestación. Sin embargo quisiera dejar claro que este blog es plural y toda la información que se envié para que se publique será publicada, siempre que cumpla con unos criterios mínimos que están expuestos en la cabecera del blog.

El sábado 24 de este mes de marzo habrá una manifestación en Arrecife, todos los detalles en las fotos (pinchar en la imagen) que están expuestas.