2. La Graciosa (Las Palmas)
Al amparo de la vecina Lanzarote, La Graciosa siempre fue un secreto a voces. Su designio como “octava isla de Canarias” en junio de 2018 potenció su lugar en el archipiélago de las Afortunadas, pero sin sacrificar su condición de oasis remoto.
Dos pueblos, Caleta de Sebo y Pedro Barba, confirman que existe vida inteligente en una isla que nunca conoció el asfalto ni el claxon de los coches. Aquí solo conviven las texturas y los colores, las hamacas frente a portales azules y paraísos como la playa de la Concha, vigilada por antiguos volcanes.
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