Jamás renunciéis a que os roben la tranquilidad,
nunca permitáis que os despojen de vuestra preciosidad,
y de ningún modo permitáis que fragmenten vuestra cordialidad,
y no consintáis que os arranquen de vuestra fastuosidad.
Jamás renuncies a la paz descomunal de vuestro océano,
a vuestras casas inmaculadas de índoles marineros,
al equilibrio de sus ajetreadas playas marinas en verano,
ni a la naturalidad y espontaneidad de sus farallones.
Isla Graciosa, defended con gallardía vuestra hermosura,
eres tan pequeñita y considerables veces olvidada,
eres tan recatada y en este lapso reverenciada,
eres la más grande flor de Canarias, y la más agraciada.
Graciosa eres blanca como una paloma,
amarilla o rojiza como tus sublimes montañas
azul como el mar embravecido que te rodea,
cual impresionante tu gran supervivencia.
Eres sencillamente muy Graciosa.
Fuente: Elaboración propia.









